11 jul 2009

Cambio de vida

Hace pocos días se enteró mi hermana de que su vida está a punto de dar un giro de 180 grados. 
En plena época de crisis, gracias a Dios, mi cuñado se ha salvado numerosos despidos en los que sus compañeros de trabajo se han despedido y él en vez de decir adiós va decir hola, a España.

Cuando me enteré de que mi hermana con su esposo y dos hijos se iban a Madrid, mi primera impresión no fue otra que la de emoción. ¿A quién no le encantaría esa oportunidad de vivir en el viejo continente, por unos años?
Pronto después me di cuenta que ese sentimiento cargado de emoción era mi visión de joven y nada más que mi propia sed de aventura que cargo desde hace varios años.
 
Que con hijos chicos y una casa nuevamente arreglada, recién adquirida (y con ello varios años de deuda) la perspectiva en cuanto a la búsqueda de lo que transforma la vida de manera tan rápida cambia. 

Siendo sinceros sea de la manera en que lo vea mi hermana, mi cuñado, o yo (la que menos importa) esto no es otra cosa más que una buenísima oportunidad, aumento de todo en el ámbito laboral: lo que logra crecer mi cuñado con este cambio de trabajo seguramente no lo igualaría si se quedara en la ciudad en 10 años. Y lo que sigo comprobando a medida que pasa el tiempo, una prueba más de que tu planeas y planeas pero nadie te asegura que tu plan se llevará a cabo. 

A vender todo lo de la casa, a buscar quién les rente y más que nada espero que esta nueva aventura que están a punto de experimentar realmente les haga crecer (con el jamón serrano y la comida europea), acercarse como familia (en los departamentos reducidos y carros compactos) y disfrutar de la aventura que será el vivir en un ambiente tan diferente, con costumbres y estilos distintos, pero que a la vez tiene el mismo idioma.

No hay comentarios: